Cosas Memorables del Patrimonio Maliayo





          Protohistoria del valle de Peón y Candanal




  Si nos atenemos a los escasos restos arqueológicos que nos encontramos en esta zona, nos encontramos con la secuencia protohistórica que nos muestra los asentamientos que van desde la edad de bronce hasta la del hierro y que abarca un gran periodo en el que ocurrieron acontecimientos que transformaron de una manera radical la cultura, las creencias religiosasy en general las características etnográficas de los pobladores de estos lugares.
  Por un lado se encontraron restos epipaleolíticos en el Requexu (Peón) y los ya conocidos túmulos funerarios en el Cordal de Peón que nos revelan la existencia en la zona de gentes del Bronce Megalítico que como muestran los estudios se dedicaban básicamente al pastoreo y que habitaban poblados fabricados con materiales perecederos. Si conocían la agricultura, ésta tendría escasa importancia. La cerámica, la piedra (tallada y pulida) y la madera serían otras labores de estos pueblos que por otro lado hay datos razonables para no creer que tuvieran una vida «pacífica».
  Tenemos otro tipo de restos arqueológicos que nos indican un asentamiento humano del tipo castreño, según la tipología de las construcciones de la Edad de Hierro en la zona de el Curviellu. Estos antiguos pobladores ya emplearían la agricultura, usarían la piedra para sus construcciones fundamentales y ocuparían lugares más elevados con muros y fosas lo que indicaría una época no tan «pacífica» como la anterior. Sus cultos funerarios no serían basados en la inhumación, como hacían sus antecesores, si no que muy probablemente utilizarían la incineración. Estos nuevos pobladores, (invasores o no), eran gentes venidas del continente, pueblos indoeuropeos que ocuparon la zona septentrional de la península, aquella zona que Avieno en su oda llamó Ofiusa y que anteriormente era llamada Oestrímnida, (el territorio de los Oestrímnicos que eran pueblos megalíticos).
  A pesar del indudable cambio que trajeron estos nuevos pueblos, seguramente se conservaron algunos elementos culturales autóctonos que se mezclaron con la nueva cultura, (elementos lingüísticos, construcciones etc.).
  A partir de este momento no sería de extrañar que se gozaran de unos siglos de vida próspera que daría nuevas formas de relación entre los pobladores y con pueblos vecinos y una forma nueva de ocupación del Valle dando origen a diversas unidades básicas de poblamiento y a alguna  considerablemente mayor.
  El fin de este periodo protohistórico lo marca un hecho que transformaría siglos después una parte importante de  la cultura de estas tierras. Este hecho no es otro que la ocupación del territorio por el imperio romano.